jueves, 30 de octubre de 2014

La súper niñera, la película

La súper niñera, la película
La súper niñera, la película
Todo comenzó cuando un avión de PDVSA les estaba dando tremenda “colita” a la suegra de un ministro y a la súper niñera en un vuelo que llegaba al aeropuerto de Sao Paulo. Ustedes se tienen que imaginar la entrada del avioncito surcando los aires brasileros con un fondo musical de samba y mostrando el famoso cristo corcovado en lo alto de la montaña, una cosa muy subliminal. Allí comienza la película, pues, supuestamente andaban disfrutando de las bondades de la revolución bolivariana como si fueran magnates petroleros norteamericanos en viajes de negocios. Pero, al parecer era un vulgar viajecito para asistir a un hospital digno en Brasil y atender a la mujer del súper ministro de un asuntito rutinario de asistencia médica, que no se puede atender en una clínica nacional, ni en un CDI, ni en el hospital clínico o el hospital Vargas, como cualquier cristiano criollo.

Entonces, cuando checan el equipaje a la súper niñera, se consiguen que tiene un armamento sin permiso, sin documentación, etc., convirtiéndola automáticamente en una traficante de armamento o por lo menos en una contrabandista y hasta terrorista -¿Quién sabe?-. De esa manera, le ponen los ganchos y se la llevan directo a una cárcel brasilera para que rinda declaraciones.

Los brasileros, como cosa normal interrogan a la “extraña niñera”: “¿De quem é essa arma? ¿e Pistoia fazendo com isso? ¿Para vir ao Brasil? ¿O trabalho que você faz?”   Y la muchacha responde: “yo no fui, eso no es mío, eso es de mi jefe, yo no se nada”.

Por supuesto, que la policía no entiende la cosa, pues todo se presta a suspicacias y los medios de comunicación brasileros, no están acostumbrados a ver funcionarios del gobierno viajando en vuelos privados, usando aeronaves del estado en asuntos particulares “como Pedro por su casa” y mucho menos pueden ver como algo normal que una niñera tenga su pasaporte con sellos que testifican su paseo por medio mundo, armada y con un cuento chino.
“-Bueno mija -le dijo el funcionario de la embajada, como si fuera un agente de CIPOL-, quédate como “Renny”, que el ministro se está moviendo como un peso pluma.”

domingo, 26 de octubre de 2014

“Albertico”, así se llamaba.


“Albertico”, así se llamaba.
“Todo comenzó porque la señorita Elena-que era hija de una familia con mucha plata, me contaba mi abuelita Pía-, se enamoró de un tipo que era un pájaro bravo; que era un “agarre y huye”, un tipo “picaflor”-tu sabes-  que lo que estaba pendiente era de meterle mano a la muchacha bonita. Entonces, un día la Elena salió preñada en esos amores escondidos. Cuando la bella Elena le dice al hombre su situación, el tipo lo que hace es evadir la cosa y le propone que se deshaga de la criatura y se pierde del mapa para toda la vida. Don Rafael quien era el papá de la muchacha entra al bate y es quien asume el mando del problema, siendo de la idea que abortara, pero la muchacha no quería.”

“…Alli es donde empieza un drama muy angustiante-me contaba la abuela, mientras se fumaba un tabaco manufacturado en Cumaná, que yo le compraba en la bodeguita del señor Juan-,  porque el viejo Rafael la manda con su nana -quien era una negra con su pañoleta de lunas y su falda floreada, tu sabes-, para una casa de campo que tenían no se dónde y allí la escondió hasta que pariera…”
“-Caramba abuela, eso si es una novela interesante, le comenté a la abuela.”
-Súper interesante mijo-me dijo la abuela, mientras se tomaba un cafecito recién colado
y se acomodaba en su mecedora-, pero como tu mamá no quiere que la veas, yo te la iré contado poco a poco y así tu estás enterado de la cosa, ji,ji,ji-se reía la abuela con una complicidad tremenda-.
-¿Y entonces, nació el niñito, abuelita?-le pregunté-
-Si mijo, la Elena tuvo un varoncito, pero eso te lo cuento mañana en detalle, solo te adelanto que el chamito fue criado por la negra y le puso por nombre Albertico…Albertico Limonta.

jueves, 16 de octubre de 2014

La velita en la tumba

La velita en la tumba
El día de los muertos yo no voy sola al cementerio, porque se han visto “aparecidos” en muchas partes. Ese día, parece que los muertos andan revueltos y salen con permiso a visitar gente. En el pueblo hay una ancianita vestida de negro que aparece todos los lunes y los días de los santos inocentes, es una fija, que se le vea caminando a altas horas de la noche por las calles solitarias. Tiene como cien años apareciendo y caminando rápido por esas calles; camina tan rápido, tan rápido, que parece que volara y nadie la alcanza- . Hace como tres años, Chicho Ramírez  y Olguita Borotoche-quienes no creen en pajaritos volando- trataron de perseguirla y se le pegaron atrás como una garrapata, pero la  vieja no se dejaba ver la cara; bajó caminando del barrio “Machado”, que queda del otro lado de la carretera, la persiguieron por la calle principal del pueblo-como a las doce de la noche-, atravesó la plaza Bolívar y siguió al cementerio. Allí entró con desesperación y prendió una velita en una tumba, luego se devolvió sobre sus pisadas, regresando nuevamente al pie de montaña, ante la mirada de piedra de Chicho y Olguita y de repente, la vieja se convirtió en pájaro y se fue volando, dejando un chillido espantoso detrás de ella, que el pobre Chicho se orinó los pantalones y Olguita cayó de largo a largo, como si fuera un coco que cae de lo alto.